Río Majaceite, PN Sierra de Grazalema (Cádiz). Foto: mmhr/2014

lunes, 25 de julio de 2016

Santa María de Lebeña

 
Salimos de Ribadesella (Asturias) hacia Potes (Cantabria), temprano; queríamos aprovechar el día de excursión para ver algunos lugares y monumentos que el año pasado no dió tiempo. Gozamos de nuevo el Desfiladero de la Hermida y apuntamos un nombre: Santa María de Lebeña que vimos en un cartel indicador. No me canso de mirar y admirar lo que la naturaleza ha hecho, las altas paredes de naturaleza caliza por cuyo fondo se desliza el río Deva...Llegamos a nuestro destino: Potes.
Potes
 A la vuelta se nos hizo tarde para ir por otra ruta, hacia Cangas de Onís, así que decidimos recorrer la comarca. Nos dirigimos hacia Panes, pero antes hicimos una parada en Santa María de Lebeña, que, sin duda, mereció la pena. La comarca de la Liébana ya nos enriqueció el año pasado con las muestras del prerrománico y románico que visitamos como el monasterio de Santo Toribio de Liébana, Mogrovejo...El paisaje es maravilloso, me imagino ¿soy capaz de imaginar este lugar en invierno cubierto de nieve? Los Picos de Europa se imponen majestuosos a lo lejos. Hermoso, siempre, pero que difícil debe ser vivir aquí en invierno (yo no podría, soy del sur)...La gastronomía es otro punto a su favor, buenas materias primas gracias al microclima mediterráneo continentalizado; yo me quedo con los quesos.
Santa María de Lebeña es la iglesia parroquial de Lebeña, un pequeño pueblo rodeado de montañas, y está un poco apartada del mismo. Junto a ella se encuentra el pequeño cementerio. 




La iglesia de Santa María de Lebeña se encuentra en la localidad de Lebeña, municipio de Cillórigo de Liébana, en la comarca de la Liébana (Cantabria). Es uno de los mejores testimonios del arte prerrománico en España, encuadrado dentro del denominado «arte de repoblación» o mozárabe. Fue declarada Monumento Nacional el 27 de marzo de 1893.
Documentos datados en el año 924 vinculan los nombres de los condes de Liébana, Don Alfonso y Doña Justa, con la fundación del templo, aunque no hay nada seguro. Según un texto, recogido en el Cartulario del Monasterio de Santo Toribio de Liébana y fechado en el año 925 (aunque parece ser una trascripción del siglo XIII) se relata el origen de este monumento, patrocinado por los condes de Liébana para depositar los restos de Santo Toribio, desde el monasterio cercano de San Martín de Turieno (hoy Santo Toribio) donde se encontraban.
El tipo de piedra empleada en la construcción es la mampostería, utilizándose la sillería solo en los ángulos y en los cercos de los vanos.
En el exterior presenta una forma casi cuadrangular coronada por el volumen que forman los dos primeros tramos de la nave central que se elevan por encima de los demás.
Tiene planta centralizada combinada con la de tipo basilical, de tres ábsides y tres naves. La cabecera recta, orientada hacia el Este,con tres ábsides paralelos, el mayor algo más profundo, y tres naves separadas por cuatro pilares exentos. En su estructura se mezclan elementos de tradición visigoda -la planta y el alzado-, asturiana -el aparejo y los ábsides-, y propiamente mozárabe: pilares, arcos, alfiz, técnica decorativa y concepto espacial.
La disposición en planta basilical de tres naves, la central algo más ancha que las otras, se asemeja a la de los templos prerrománicos asturianos. La cabecera es tripartita, estando formada por tres capillas absidiales escalonadas, de planta rectangular, comunicadas entre sí por arcos de medio punto que cargan directamente sobre las jambas. También son de medio punto peraltado el arco de triunfo y los que dan acceso a las capillas laterales desde sus respectivas naves. Esta es la primera iglesia de España en la que aparece el pilar compuesto cruciforme.
El espacio interior es de gran belleza por su compartimentación horizontal y vertical, subrayada por el empleo de la bóveda de cañón longitudinal en la nave central, y transversal en los tramos de las naves laterales.
La cubierta está conformada por bóvedas de cañón que se sostienen sobre arcos de herradura -tanto los transversales como los formeros- que, a su vez, descansan sobre columnas de fuste circular con interposición de capiteles corintios adornados por dos o tres órdenes de hojas de acanto y collarines típicamente asturianos. Estas columnas se adosan a los muros o a pilares de sección cuadrada para formar, en este caso, soportes compuestos de gran robustez.
Tanto los capiteles vegetales del interior como los modillones de lóbulos que sostienen el alero el tejado, muestran una excelente labra. Los capiteles son derivados del corintio, con hojas de acanto, símbolo de la eternidad, apareciendo a veces planetas (símbolo de la fertilidad y del triunfo) y rosetas, símbolo de Cristo.
El arco triunfal está enmarcado por un alfiz, elemento de tradición musulmana.
El pórtico fue construido ya en el siglo XVIII y la torre a finales del siglo XIX, tras ser declarada Monumento Nacional en 1893.
Externamente ofrece el edificio un insólito juego de volúmenes debido a las diferencias de altura de cada uno de los cuerpos y a la diversidad de orientación de sus cubiertas siempre a dos aguas. Estas cubiertas forman aleros muy pronunciados que apoyan en modillones de lóbulos decorados con esvásticas y rosetas inscritas en círculos. Por debajo corre una cenefa decorativa a base de tallos, zarcillos y otras figuras vegetales. Todos estos motivos ornamentales ya se han visto en el arte visigodo.
La torre que se yergue junto a la iglesia no forma parte de ella y es de hechura muy reciente (siglo XX). También es de época posterior a la iglesia el pórtico meridional por el que se tiene acceso a ella y la sacristía adosada al muro norte de la nave izquierda.
Tan singular como la iglesia es su guía


Más información: 
Fotos: mmhr (julio-2016)



2 comentarios:

Mark de Zabaleta dijo...

Realmente interesante...

Mercedes dijo...

Espero que sí...Saludos.